Historias de Viena y del hotel
Una de las historias más fascinantes del hotel está estrechamente ligada a la historia musical de Viena: Wolfgang Amadeus Mozart se alojó aquí en dos ocasiones. En el otoño de 1762, la familia Mozart viajó a Viena para que el pequeño Wolfgang, de seis años, pudiera actuar ante la emperatriz María Teresa. Durante esa estancia, la familia se alojó en lo que hoy es Das Tigra, entonces una sencilla casa de huéspedes regentada por Gottlieb Fischer. Fue precisamente aquí, en esta casa de la calle Tiefer Graben, donde el joven Mozart practicó y compuso, deslumbrando a la emperatriz en un concierto de la corte. Esta actuación, muy aplaudida, consolidó la fama de Mozart como niño prodigio en toda Europa.
Algunos años más tarde, en el verano de 1773, Mozart regresó a la misma dirección con 17 años. Se alojó nuevamente en Tiefer Graben 18 —una parte del edificio que hoy forma parte del Hotel Das Tigra— y compuso aquí sus primeras obras maestras. La inspiración de la ciudad de Viena parece haberlo impulsado una vez más. Una placa de mármol en la entrada del hotel recuerda este episodio a todos los huéspedes, evocando que se hospedan en el mismo lugar donde Mozart soñó y creó música. Para los amantes de la música y los apasionados de la historia, es un momento que pone la piel de gallina: dormir bajo el mismo techo que acogió a Mozart.
Pero Mozart no fue el único en dejar su huella. El edificio en sí ha vivido numerosos capítulos a lo largo del tiempo. En los siglos XVIII y XIX, la antigua posada fue ampliada y transformada en una casa señorial representativa, conservando partes de la estructura original, especialmente el ala en la que se alojó Mozart. En el siglo XIX, el entorno de Tiefer Graben vivió una época de esplendor: compositores, intelectuales y aristócratas frecuentaban los cafés y salones cercanos, y en medio de todo ello se alzaba nuestra casa, que poco a poco se convirtió en un hotel apreciado. A pesar de los avatares del siglo XX, el edificio perduró y fue renovado con esmero, permitiendo que hoy la arquitectura histórica y el confort moderno se complementen de forma armoniosa.
La propia calle Tiefer Graben también cuenta una historia vienesa: su nombre proviene de un antiguo arroyo, el Ottakringer Bach, que en la Edad Media marcaba el límite de la ciudad interior. Aún hoy, el histórico puente Hohe Brücke cruza este profundo valle urbano, visible justo frente a la entrada del hotel.
Todas estas historias y anécdotas se unen en el Boutique Hotel Das Tigra para formar un conjunto vivo. Aquí, los huéspedes experimentan la historia de Viena de cerca: desde el eco de la música de Mozart que parece resonar en los muros hasta los pequeños detalles históricos en cada rincón. Al mismo tiempo, disfrutan de las comodidades modernas que hacen que la estancia sea verdaderamente placentera. Alojarse en Das Tigra es emprender un viaje en el tiempo entre Mozart y la modernidad, y quizás escribir un pequeño capítulo propio en la historia de Viena.